viernes, 9 de abril de 2010

Hay algo. Hay algo en la calle. Hay algo líquido en la calle. Hay un vómito en la calle. Alguien vomitó en la calle. Camino, veo eso, me impresiono, me da asco, me tapo la cara o miro para otro lado, y sigo. Porque si dejo de mirar, deja de existir.
Hay una paloma. Hay una paloma en la calle. Hay una paloma muerta en la calle. Alguien pisó una paloma y la mató. Camino, veo eso, me impresiono, me da asco, me tapo la cara o miro para otro lado, y sigo. Porque si dejo de mirar, deja de existir.
Hay una persona. Hay una persona en la calle. Hay una persona tirada en la calle. Hay una persona sucia, con la ropa rota, borracha o drogada, o las dos cosas, hablando sola o no, con bolsas, botellas y basura a su alrededor, y está tirada en la calle. Hay un pobre tirado en la calle. Deja de ser persona, como cualquiera de nosotros, y pasa a ser un pobre. Y un pobre es igual a un vómito y es igual a una paloma muerta. Entonces, camino, veo eso, me impresiono, me da asco, me tapo la cara o miro para otro lado, y sigo. Porque si dejo de mirar, deja de existir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como decía Alejandro Sanz: 'Cuando nadie me ve...'

Anónimo dijo...

Ahora en serio: Si, eso pasa mucho y no solo en la CABA. Sino en todo el mundo. El pobre dejó de ser alguien digno de ayuda y de consuelo para pasar a ser un objeto que se puede despreciar como un adorno roto que se oculta en el último cajón...

Saludos