miércoles, 26 de diciembre de 2007

Cara de piedra

                                            
Desde lo más profundo de mí, una ola de odio sale y atraviesa todo mi cuerpo, sensibiliza mis codos, me da cosquillas en los hombros, irrita mis ojos, oprime el pecho, ahora que pienso... es odio o angustia? qué diferencia hay? para mi malestar es lo mismo. Te odio, te angustio o me odio , me angustio, o mejor dicho te odio, me angustio, no, no, mentira, no te odio nada. Me alegro por vos, una ola de felicidad me invade, de luz, de energía, porque si estás bien, yo estoy bien. No puedo seguir, no me sale mentir. Yo no  tengo cara de piedra. Tengo impotencia, grandísima, larguísima, extensísima impotencia. Lo que duele es la impotencia. Tengo impotencia y las manos enormes abiertas que esperan a otros, dispuestas a dar, y tal vez, a recibir.

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